Como decíamos ayer…

Cuánto tiempo y cuántas cosas han pasado desde que escribí este blog por última vez…
Corría el año 2015 -ni que fuera yo Cervantes…- cuando nace mi hija Miranda y el mundo se me viene encima. No por lo que supuso su llegada -que también- sino por lo que empezó a suceder. Poco más de un mes de dar a luz, ya estaba grabando “Un príncipe para Tres”. Fue maravilloso compartir aquella experiencia con un nuevo inquilino en la producción. Mi hija. Lo llevé fenomenal y los compañeros me ayudaron muchísimo a vivirlo con serenidad. Pero lo cierto es que, la promoción, la emisión y la vuelta al panorama mediático me hizo renunciar a ciertos placeres como éste -escribir y compartir con vosotros mis inquietudes-.

Dos años después, y empujada por la necesidad imperiosa de estar en contacto con vosotros, AQUÍ ESTOY DE NUEVO.

Cierto es que mi hija ya está en el cole y tengo mucho más tiempo libre, sumado a que tenemos en emisión Quién quiere casarse con mi hijo y no estoy en pleno proceso de grabación. Pero más cierto es, que me he dado cuenta, que ésta es la única vía donde voy a ser más yo que en ninguna otra.
Y me explico. La televisión es un medio en el que intentamos darle al espectador lo mejor de nosotros. Hacemos entretenimiento, y eso muchas veces, impide imprimirle el plus de realismo que nos pide el cuerpo. La radio es un medio maravilloso pero que hago en un canal de menor difusión y en el que tampoco expreso todo aquello que quiero contar.
Resumen: NECESITO ESCRIBIR y hacerlo mediante un blog “libre y sin ataduras” donde hable de lo que quiero hablar. Con mesura, también os diré, porque soy tan impetuosa que es necesario el filtro -aunque intentaré el menor posible-.

Por dónde arranco… UFF se me complica el tema. Podría empezar por mi vida como madre y mujer de cuarenta años que se enfrenta a las vicisitudes de una sociedad cargada de complejos y de falta de empatía con nosotras. Podría seguir por un país convulso con unos dirigentes incapaces de mirar más allá de sus pelotas. Sería necesario que habláramos de unos medios que intentan agitarnos, excitarnos y envenenarnos para luego dar un paso atrás y transmitirnos contención. Igual nos deberíamos centrar en pensar cómo sobrevivir a una realidad que nos acribilla y aniquila sin paños de agua fría… UFF… no sé si ha sido una buena idea volver a escribir…

Hagamos una cosa. Voy a empezar por lo que me hace más feliz pero, a la vez, más me preocupa. Mi familia.
Y cómo hemos cambiado… decía la canción. Y tanto, añadiría yo. Miro hacia atrás y no me reconozco. Así os lo digo. Cómo ha evolucionado mi escala de valores y mis prioridades… Pero sobre todo, cómo una cabeza puede dar un giro de casi 360 grados y mantenerse intacta. Imposible. Y es ahí dónde os pido ayuda, o más bien, que compartáis conmigo aquello que os resulte familiar o con lo que os sintáis identificados –abajo en la zona de comentarios os invito a escribir-.

Durante este tiempo, he sido incapaz de compaginar el día a día de mi hija con un cuidado estricto de mi propio yo. Las citas con el peluquero, el eterno compromiso con el gimnasio, la dedicación absoluta a mi profesión o mi vida en pareja han quedado un tanto desdibujadas.

[INCISO: Un beso enorme desde aquí a mi peluquero Raúl Urbina que me ha perseguido para que mis mechas no fueran las propias de una ganadora de supervivientes…
Un saludo al monitor de Yoga, del que no recuerdo el nombre porque solo nos vimos el día que me inscribí en sus clases…
Mi más sincero recuerdo a mi chico que le veo de vez en cuando…
Besos a mis amigas que se que siguen vivas porque tenemos un chat, pero igual no las reconozco cuando las vea…-seguro que están estupendas… o no, que tampoco son tan monas…-]

NO, VA, en serio… Han sido unos meses -bastantes- de recolocar, recalcular, reubicar y redirigir.
No quiero decir con esto, que nadie se equivoque, que no esté muy feliz de todo lo que ha pasado en este tiempo. En absoluto. Dije en su momento, y diré SIEMPRE, que es el mejor regalo que me ha dado la vida. Pero he necesitado tiempo para sentirme dueña de la situación. Y me explico: yo era muy indepediente, muy autosuficiente y muy libre. Lo sigo siendo, pero con otra interpretación de los conceptos anteriormente nombrados -olé-. Vamos a ver cómo lo explico… Sigo siendo independiente pero con un ser dependiente. Soy autosuficiente pero necesito de la suficiencia de un segundo para tomar decisiones -el padre-. Y soy libre….PUES NO. Y a gusto. Pero no.

Organizo mis horarios, sin concesiones, para poder ir a buscar a mi peque al cole; los fines de semana los invierto en fiestas infantiles variadas donde la sintonía de fondo son “Los cantajuegos” -y no Maluma… bueno, a veces sí-; como en restaurantes pegada a una trona desde donde me solicitan sin descanso; se me ha olvidado cuál es la planta de ropa de señoras y paso largas jornadas en la zona infantil -es un planazo porque ella está super entretenida-; conozco todos los canales de tv en los que emiten dibujos animados -y no sale Puigdemont, qué raro-; he aprendido a hacer puré de verduras y compro Danoninos; aún no he ido al cine -excepto algún estreno de Mediaset no vaya ser qué…-; tengo reuniones de padres -ya no de amigos o ex-alumnos- y tutorías -más que reuniones con productoras de televisión-…
Vamos, que he dejado de ser una “teenager” para convertirme en una madura responsable. Tampoco es que antes no fuera responsable pero era más “festivalera”. Y no es que no me mantenga monínisima y jovencísima pero ya me toca la moral ver a las chavalitas de 28 en minifalda! Porque a ver si nos entendemos: estoy “para comerme” -que diría Carlos Herrera– pero no es lo mismo -que diría Alejandro Sanz-. A los hechos me remito…

No quiero ser desagradable ni abrupta en mis comentarios pero sí quiero ser sincera, coño! El otro día sin ir más lejos, Elena, la joven resuelta y enérgica que me ayuda a compartir este blog con vosotros, estuvo conmigo en un evento. Pues las cosas son como son: me insultaba con la mirada. Es así, sin discusión! Una piel tersa y aterciopelada, una sonrisa inocente y cautivadora, un actitud adorable, una predisposición exultante, y una entrega inequívoca a su profesión. Va provocando!!!!!!!!!!!
Porque yo ya no tengo manera de mantenerme como un melocotón -piel aterciopelada, se entiende-, sonrío forzada porque ya voy de vuelta, mi actitud es de perro viejo, estoy predispuesta hasta que llega la hora de la cena de mi hija y me entrego a mi profesión siempre y cuando “ella” -mi hija, mi amor, mi ángel- haya comido bien, no tenga fiebre y duerma sin interrupciones.

Sé que los que me leéis, me seguís desde hace tiempo y sabeis interpretar cada una de mis afirmaciones. De no ser así, que dios me pille confesada porque me va a caer la del pulpo.

Sigo. Y entro en más temas conflictivos. Más consecuencias.
Sí sí, consecuencias de lo vivido. ¿A quién no se le ha caído el pelo o se le han puesto las ojeras de Benicio del Toro después de la llegada del “ángel”?
Yo he estado visitando a mi amigo Jorge Planas porque esto ya solo se puede solucionar pasando por el quirófano, quitándome toda la piel que me sobra y haciéndome un monedero.
De la piel de naranja, la celulitis y las caderas de kardashian no hablo, que me deprimo.
AH, el pelo. Que no se me vaya a olvidar que me ha salido una calva por estrés! Me están haciendo mesoterapia. Dicen que se recupera. No las tengo todas conmigo, la verdad, aunque confío plenamente en mi amigo Horacio -ya os lo conté en mis redes-.

Y ojo que yo trabajo en la televisión y no puedo tener más ayuda para estar estupenda…

[INCISO: Prometo a Antonio -mi estilista, @monthalbet en redes-, que voy a perder los kilos que cogí. Algún día. Lo prometo. Pero es que las fiestas infantiles están cargadas de chuches!!! -y eso que ahora vamos todas de modernas y no queremos que nuestros hijos se envenenen con porquería, pero bien de chuches…-.]

Me estoy enrollando y dicen los expertos, que los post, los blog, los comentarios, no pueden ser demasiado largos porque los seguidores se aburren. Lo que me faltaba. Con todo lo que tengo que contar de todo este tiempo como para escribir cuatro lineas!

Pero igual tengo que ir cortando y poco a poco os voy contando el devenir de mi vida. Porque de “lo profesional” no os he contado nada. ¿Veis? es que ya no le doy prioridad! Al final me quedo sin trabajo! Y entonces sí que quemo Twiter, Facebook, Instagram y Telecinco.

NO, VA, EN SERIO, otra vez. Estoy muy contenta con la emisión de Quién quiere casarse con mi hijo, estamos consiguiendo unos registros muy positivos y una audiencia muy fiel y estoy haciendo muchos eventos divertidos y con los que me siento muy identificada. A saber. He estado con Citroen presentando un modelo nuevo muy familiar, he presentado un evento de una marca de cosmética capilar que funciona fenomenal -La Bioesthetique-, he colaborado con Mahou, en una iniciativa chulísima, “Mercado de Sabores” que me fascinó, soy embajadora de AMMO London, de lo que ya os hablaré otro día, he grabado unos spots para las perfumerías Douglas que os van a encantar, lo vais a ver en la próxima emisión del programa, he sido imagen de Bimbo España,… Vamos que no he parado y lo que te rondaré morena… Pero ya me extenderé el próximo miércoles que voy tarde y tengo muchísimas cosas que hacer!!!

Ir al gimnasio, a yoga, a la peluquería, a la manicura, a clases de inglés, a cenar con mi pareja, a bailar con mis amigas, a comprar ropa, a… UFF, paso, se me hace bola!

NO, VA, en serio. Que estoy muy feliz de volver a estar en contacto con vosotros y de ponerle un poco de humor y acidez a la vida y a lo que haga falta. Seguimos en contacto. Ya me he desahogado un poco -POCO-, pero preparaos porque no sabéis la que os espera.

Sinceramente… Luján

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